Maria Fernanda Espinosa, una poetiza preside la ONU

El día martes 5 de junio La Asamblea General de la Organización Naciones Unidas eligió a la ministra de Asuntos Exteriores de Ecuador, María Fernanda Espinosa Garcés, como presidenta de la 73ª sesión convirtiéndose entonces en la cuarta mujer en ocupar este puesto, pero siendo la primera latinoamericana en alcanzarlo.

La contienda por obtener esta posición favoreció a Espinosa de manera aplastante obteniendo el apoyo de 128 países, con dos abstenciones, mientras que su contrincante, la hondureña Mary Elizabeth Flores Flake de Honduras, tan sólo pudo reunir 62 votos. La disputa por la presidencia se mantuvo en un clima de tensión debido a las diferencias diplomáticas que se generaron a partir de la postulación al cargo de la canciller ecuatoriana, lo que se contrapuso a la tradición de los países latinoamericanos de presentar un candidato único.

María Fernanda Espinosa se ha destacado profesionalmente por su trabajo como ensayista, poetisa y especialista en lingüística. Es considerada una de la voces literarias más influyentes de su país, habiendo publicado Caymándote (1990), Tatuaje de selva (1992); Loba triste (2000), Antología (2005) y Geografías torturadas (2013). También fue merecedora del Premio Nacional de Poesía en 1990. Asimismo, posee una amplia trayectoria en el ámbito de los derechos humanos, las relaciones multilaterales, defensa de los pueblos originarios, cultura y patrimonio. Ostenta estudios de Antropología y Ciencias Políticas, es Máster en Ciencias Sociales y estudios amazónicos.

Espinosa se comprometió a mantener una política de puertas abiertas durante su gestión, dentro de la cual aspira mantenerse “imparcial, objetiva y abierta”.

Con este triunfo, la poetisa se propone aportar a la política internacional la sensibilidad, la escucha y mirada activas que requieren todos los procesos vinculados a la vida humana. Considera que no existe antagonismo entre la poesía y la política pues el poeta es un humano siempre abierto a observar el mundo que lo rodea y por ende es un sujeto político.